Hace 10 años… #10yearschallenge. ESTA SOY YO

Y aquí regreso. Aunque parezca que lo había abandonado. Pero escribir no es sólo vomitar, ni un estilo de vida, ni una terapia. También es algo que nace, que no se fuerza, que sale. Como dijo una vez un chico que conocí sólo de un día: hay que estar en vena.

 

Hace 10 años, en primavera de 2009, mi prima Rocío me propuso formar parte de su proyecto final de curso. Necesitaba fotografiar personas en diferentes situaciones, una de ellas en ropa interior y desnudos. Y yo, con un poco de inconsciencia y un bastante de curiosidad, le dije que podía contar conmigo. El contexto: desde que era un bebé no me había hecho fotos en pelotas, quitando alguna puntual en juegos de sexting, y topless en verano; trabajaba de auxiliar de biblioteca en Bellas Artes de la UCM. Estaba rodeada de fotografías, esculturas, modelos que pasaban estáticos horas en clases para que los alumnos les dibujasen. Por mis manos pasaban libros alucinantes que en mis ratos libres podía ojear. Un compañero me enseñó con mucha delicadeza libros muy antiguos, del 1400, donde había ilustraciones japonesas, y que debían ser conservados de una manera especial, con humedad constante para que no se secaran. Por supuesto esos libros no se prestaban. Además iba al gimnasio de INEF tres o cuatros veces a la semana, me sentía en un momento que me miraba al espejo y no me dañaba el reflejo que devolvía. Era bastante feliz en general, y cuando salía seguía gustando a algunas personas.

 

Esas fotos apenas vieron la luz, se las enseñé a los amigos más cercanos y alguna publiqué en redes sociales. Quizá era por un lado el pudor, por otro la manía de pensar que si subes una foto de tu cuerpo desnudo habrá desde quien piense que eres una creída y vas dando lecciones (ja), hasta quien vaya a juzgar cada milímetro de tu cuerpo. En verdad todos esos pensamientos de mierda son fruto de nuestras propias inseguridades, la mayor parte de la gente pasa o nunca se metería con el físico de una persona.

 

Pasado un tiempo, me dije a mí misma que sería un ejercicio bonito hacerme una sesión pasados 10 años, incluso cada diez años, para ver la evolución de las arrugas, de los lunares, de las cicatrices…

De hecho hace un tiempo se lo comenté a mi prima, y me dijo que por supuesto podía contar con ella. El caso que hace un par de años, mi amiga Helena publicó un reportaje de unas fotos que le habían hecho. Al mirarlas me quedé sin palabras: ya no es que fuesen increíbles, o que ella estuviera preciosa, además contaba una pequeña historia de su vida, del Pole y de su mundo de mariposas. Y lo hablé con ella, y me dijo “Anímate, te va a encantar el proyecto, Andrés es un cielo y te vas a sentir súper cómoda”. Os dejo el enlace de Helena para que también flipéis: http://estasoyyo.org/portfolio/helena/

Así que eso hice, contacté con Andrés López, me hizo una sesión que se me hizo muy corta y ahora os pongo el resultado. Cuando vino a casa fue todo muy cómodo. Hablar un rato, ponernos en contexto, y al lío. Hacía un día de viento que no dudó en aprovechar para sacar partido a mi escaso volumen de pelo. Reconozco que me decía algunas cosas para soltarme y eso en verdad me daba más vergüenza que desnudarme, porque yo no sé posar, y nunca me habían dirigido. Pero Andrés hace que siendo una chica corriente sin tener ni puñetera idea de esto, te sientas como si llevases tiempo haciéndolo. Entre risas y anécdotas, me contó que estaba en un proyecto llamado INVISIBLES, el cual yo ya había cotilleado y seguía de cerca. Y también os enlazo porque además de retratar a perros, gatos y otros animales de una manera que captan toda tu atención y te dejan sin palabras, contribuye a una causa necesaria como es potenciar la adopción y sensibilizar con la tenencia responsable, ayudando a muchos de estos animales a encontrar un hogar.

Y cosas de la vida, hace unos meses me enteré de una tendencia que la llamaron #10yearschallenge, a la que la casualidad ha hecho que me sume también.

Una última reflexión, desnudar tu cuerpo puede resultar más o menos sencillo dependiendo del contexto, de la gente con la que estés, de los ojos que miran, de las creencias o la moral de quien observa. Pero cuando desnudas tu alma, cuando te muestras tal como eres por dentro, cuando dejas que otro te conozca en los peores momentos, en los días bajos, cuando saben tus miserias, entonces sí que te vuelves vulnerable, pequeña, y pides que nadie, nunca más, se vuelva a aprovechar de esa vulnerabilidad. Porque errores cometemos cada día, pero aprender de ellos es necesario para seguir construyendo.

 

Aquí os dejo el enlace donde se ve la entrevista y las fotos que hemos seleccionado. ESTASOYYO

10 años de diferencia, la misma persona, distinto enclave, un montón de experiencias más, de aprendizajes, de objetivos cumplidos, de sueños realizados. 10 años de alegrías, de llantos, de miedos, de pasos, de búsqueda de destino, de perderme, de fiestas, de olvidos, de gente que se quedó por el camino, de personitas que se han ido sumando, con algunas decepciones, y también muchas sorpresas. Diferencias de peso, de pensamientos, de contradicciones, autoestimas fuertes, otras quebradas. 10 años de pelos de colores, de marcas en la piel, de arrugas, de abrazos, de caricias.

Veremos en 2029 si sigo siendo yo.

 

2009

2009. Fotografía realizada por Rocío Morate

 

2019. Fotografía realizada por Andrés López

 

 

 

**Las fotografías tienen copyright y está prohibido el uso y difusión de las mismas. Para más información contactar con los profesionales.

Rocío: https://www.linkedin.com/in/rocío-morate-moreno-a20142151

Andrés: https://www.linkedin.com/in/andrés-lópez-2523b266

 

Jumate

Tengo que reconocer que no he sido del buen comer. Mi madre decía que era una milindrosa porque apenas me gustaba nada. Mi padre decía la frase: hambre de seis semanas, para referirse a mí cada vez que yo le decía que eso no me gustaba o que no quería más.

Es verdad que ha medida que he ido creciendo he ampliado mi abanico de alimentos. Creo que influyó principalmente ver a Argüiñano cada día cocinar platos en principio básicos pero con bastante fundamento y fáciles de preparar.

Recuerdo perfectamente en unas vacaciones en Gandía con unos amigos, allá por el 2002, haciendo la compra en una frutería, como ellos compraban “tomatas” para comerlos en la ensalada. Mi amiga y yo les dijimos que no nos gustaban; a mi amiga no le gusta el tomate de ningún tipo ni formato.  A mí por entonces sólo el envasado. Mis amigos flipaban porque no entendían cómo no nos podía gustar algo tan delicioso.

No recuerdo la primera vez que probé un tomate crudo. Me gustó el sabor, obvio, y lo añadí al carro de mi alimentación. La frase para autoconvencerme fue (uso mucho este recurso de lógica aplastante para convencerme a mí misma de probar cosas nuevas) “a ver hermosa, si te gusta el ketchup, el tomate frito, y has comido platos con trozos de tomate, cómo cojones no te va a gustar un tomate fresco”. Reconozco que ahora es básico en mi alimentación, y como no soy tan tonta, si me los trae Ramiro del huerto pues mejor que mejor.

Hace no mucho, a mediados del verano, he descubierto otra cosa que tiene que ver con el tomate. El zumo de tomate. Cómo te quedas. Es algo que he visto muchísimas veces en las estanterías de los supermercados pero nunca me atreví a coger. No me digas por qué. Pensaba en el sabor bebido y me daba pereza, o pensaba que no tendría un sabor agradable. Por las razones que sean, nunca lo tomé. Lo he tenido a mi alcance un montón de veces, pero nada. Quizá no me atrevía, o simplemente pensaba que el sabor no iba a ser tan dulce como mi mente se imaginaba. Pero la vida es una caja de sorpresas, y soy de las que piensan que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Como los libros o las películas, que aunque los tengas a mano, en el momento que decides leerlos o verlas. es cuando todo encaja, como un puzzle. y eso hace que tenga mucho más sentido o sea más significativo.

Así que a mí, que me gustaba el tomate en todas sus versiones y sólo me faltaba probarlo en zumo, a mis 34 inviernos, me he vuelto adicta. No en plan droga dura. No es que tenga que tomarlo a diario. Es sólo que ha sido una explosión de sabor en mi paladar y una sensación al gusto tan agradable que mi boca no quiere perderse ese sabor nunca más. Porque además la clave está en la forma de prepararlo. Tiene un toque ácido, picante, dulce, es una mezcla que no te la esperas, porque tú ves el vaso de zumo rojo, brillante, un poco espeso, y piensas “un simple zumo de tomate, sin más”. Pues no. Cuando pegas los primeros sorbos es una sensación extraña, algo que no te esperas. Primero notas la dulzura, después las gotas de limón que le dan esa alegría que nadie sabe, y cuando llevas medio vaso el picante se abre paso, después de haberte acostumbrado a un sabor, el cerebro se te da la vuelta y llega el picante. Pero no demasiado. Bueno supongo que va en gustos. A mí que pique lo justo. Además lo bueno de esta especia es que te vas acostumbrando a ella, tu estómago lo va tolerando cada vez más, y cada vez que te preparas un vaso eres capaz de incrementar una gota más cada día.

Una de las veces cuando lo tomaba pensaba mientras lo observaba cómo cojones había estado tanto tiempo sin el zumo de tomate en mi vida. Me pareció hasta ridículo. Tan al alcance siempre de mi mano y sin darme cuenta de ello.

Tampoco hay que darle muchas vueltas. Antes no, ahora sí. Y yo que soy muy de recomendar cosas chulis y que a mí me aportan, pues por eso vengo con este post gastronómico, porque si no lo has probado por alguna extraña razón, o porque tengas miedo de que no te vaya a gustar, o porque pienses que pueda ser algo desagradable beber tomate triturado, quizá leyendo esto te animes aunque sea a darle un sorbo. Porque es verdad que muchas veces las cosas no las sabemos con certeza hasta que no las probamos en nuestras propias carnes.

Eso sí, ya te aviso, cuidado que crea adicción. Es como el Tomaco. Jumate.

 

 

 

En un abrir y cerrar de ojos

En serio ¿llevo desde abril sin publicar nada? Qué tristeza de blog.

Pero no vengo a hablar de eso. Quiero relatar lo que ha sido este año para mí. Año de soltería, se entiende.

Cuando ingresé en el club, una parte de mí tenía ciertos miedos, porque venía de unas relaciones pasadas largas, estables, casi continuadas, y ni recordaba lo que era estar sola y no dar explicaciones.

También sentía mucha curiosidad, expectación, ganas de salir y decir Ey, aquí estoy. Ahora si se acercaba alguien a pedirme un beso no tenía que decir la frase tan manida de Tengo novio. Ahora podía hacer lo que me saliera del unicornio.

En este tiempo he vivido un montón de cosas, también muchas primeras veces de situaciones, no hablo ya exclusivamente de índole sexual, sino de aventuras, locuras, retos personales, etc, que he sido capaz de afrontar y superar.

He conocido un montón de gente por muchas vías diferentes, gente estupenda que me ha tratado de maravilla, que me han hecho sentir cosas que hacía tiempo no sentía, me he sentido querida, apoyada, reconfortada, valorada, escuchada. He conocido muchas bocas, labios, lenguas, alientos, manos y pieles. He vivido en lunas de miel continuas donde el placer primaba por encima de todo.

Pero también he conocido el rechazo, el sufrimiento, el dolor, la incertidumbre, la incomprensión. Los distanciamientos sin sentido aparente, las respuestas de silencio que no aclaran nada, las verdades a medias, y un montón de cobardes.

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No me duelen prendas decir que quizá haya intentado ser un poco golfilla quizá por toda mi época (vida) de cortarme por prejuicios, miedos, rechazos, tabúes, complejos, pensamientos ajenos, etc. Siempre me pasé mi vida racionalizando cada encuentro, cada paso que daba, diciendo NO muchas veces a lo que SÍ me apetecía. Perdiéndome cosas por el qué pensarán de mí.

Estar soltera, disponible, ser cercana, cariñosa, agradable, generalmente simpática, divertida y natural, hace que muchas personas hayan visto en mí patrones de conducta que realmente no mostraban lo que parecía que se daba a entender. Evidentemente como sexóloga sé que a veces podemos confundir y confundirnos con comportamientos del otro, es una realidad y quizá por eso para mí lo mejor siempre es hablar las cosas. Aunque vivamos en una época de mejor no dar explicaciones porque parece ser que no son necesarias. Craso error, pero bueno, allá cada cual.

Como inciso, pero por todo el revuelo que está causando, no voy a explicar ahora lo triste que me pone esa medida que quieren sacar de que si en un encuentro no digo la palabra SÍ significa que si pasa algo han abusado de mí… la ola puritana sobre todo desde la izquierda es algo que llevo años que no comprendo, pero en fin, sigamos los profesionales intentando educar en la aceptación de cada ser y en divulgar las diferentes formas de seducir que tenemos los humanos.

Es curioso como hay personas que te dan unas cosas y otras no, quiero decir, que no todo el mundo vale para todo. Así que me he sentido como en un mercado, cogiendo a cada momento lo que me apetecía; y supongo que a la inversa también, usando de mí lo que a cada uno le ha apetecido. Puede sonar muy fuerte la palabra usar u objeto, pero es que lo somos, somos objeto de deseo para el otro sexuado. Otra cosa es que te traten también como sujeto y sientas que además de compartir fluidos eres capaz de compartir otras cosas.

En este año he visto un montón de sonrisas, de gente bonita, de personas con unas vidas increíbles, o con unas mochilas llenas de miedos, prejuicios, dolor. De cada ser que pasó un efímero tiempo a mi lado, me llevo algo, porque todos somos aprendizaje los unos de los otros. Lo que ya no sé es si a la inversa también pasará, no me queda claro si algunas de esas almas se habrá llevado algún trocito de mí. Bueno, sé que algunos se lo llevaron, pero porque en verdad yo lo entregué, no porque me lo pidieran.

Reconozco que viendo cómo nos relacionamos los milenials de hoy en día, la generación de los Cero complicaciones, Cero dar explicaciones, Cero casarnos, Cero tener hijos, Cero sufrir, Cero involucrarme demasiado no vaya a ser que vuelvan a clavarme el puñal… asumo que me ha costado un poco darme cuenta de algunas cosas. Cosas como que algunos tíos por muy liberales que sean y por mucho que digan que las tías podemos hacer lo que nos salga del toto, en verdad por dentro siguen viendo regular una mujer fresca y libre, o quizá la respeten pero siguen con ese pensamiento de la madre de mis hijos ha de ser una señorita. (pongo los ojos en blanco de la pereza que me dais con este tema). Cosas como que en el momento que una persona ya no interesa, en lugar de despedirse y decir Hasta luego Mari Carmen que vaya todo bien, es más común no volver a hablar. Ojo que lo hacemos todos y todas. Cosas como que hay gente que no sabe manejar sus emociones, que no está acostumbrada a analizarse y saber lo que quiere en su vida. Cosas también como personas que no saben ni aceptar un rechazo ni son capaces de rechazar a alguien de manera educada y desde el respeto. Y sobre todo muchísimas personas con el corazón cerrado por miedo a que alguien se lo machaque, casi siempre con experiencias de ese tipo y con bastante razón en comportarse así. Lo que pasa que en el fondo yo siempre pienso que en un corazón cerrado al final entra moho, humedades, crece musgo, telarañas, polvo, vamos que se llena de mierda. Y a la hora de comportarte después va a influir muchísimo en cómo lo lleves. Sin embargo abierto, al aire, se le nota más sano, más delicado por un lado pero por otro cicatriza antes, y sin miedo a los golpes porque la mayoría de la gente prefiere estar con personas que van enseñando el corazón sin ningún pudor. Ya lo dije hace poco, que mi culo no es el mismo de hace 10 años, pero tengo el corazón más bonito que nunca.

Es sorprendente la cantidad de cosas bonitas que me han dicho en estos 12 meses, la de abrazos que me han quitado la respiración, la de miradas que me han dejado la sangre paralizada, la de sensaciones increíbles que he sentido, los montones de mensajes de Buenos días, Que tengas buen día, Buenas noches, Qué tal te encuentras, Cuéntame que te pasa, Cuando quieras quedamos y lo hablamos, y por supuesto mensajes con alto contenido erótico que eso ya se queda para mis adentros. Y no olvidemos que mi actitud ante la gente que me rodea ha sido mayormente positiva, recíproca de todo lo anterior que he contado y me he abierto en canal hasta incluso más de lo que mi razón sabe que me conviene.

Dos de las cosas que más me ha costado afrontar en este tiempo han sido las desapariciones sin venir a cuento o yo al menos sin entender el porqué, de personas que me hacían mucho bien a nivel egoísta, porque aprendía de ellos, o por lo que me aportaban a mi día a día o por lo que sentía con su presencia. Y la otra gestionar los microduelos de esas pérdidas y sobre todo las relaciones Guadiana, que cuando crees que ya no vas a volver a ver, reaparecen de la nada y entonces otra vez a gestionar qué demonios quieres hacer ahora.

A nivel educacional quiero terminar con una reflexión que llevo tiempo dándole vueltas. Creo que debería haber más educación sexual para evitar casos tan feos de abusos, acoso, etc, y que los medios de comunicación también diesen notoriedad a la cantidad de gente que se conoce cada día, que folla de manera consciente, sintiendo lo que hacen, que viven su erótica y su sexualidad como mejor saben y sin hacer daño a nadie. Que nos mostraran que hay una mayoría de personas que hacemos lo que queremos y no hay mayor problema que el de buscar un hueco en la agenda. Y también considero que sería de bien general enseñar a los tíos y a las tías a tener amigos del sexo contrario sin que eso signifique nada más allá de una mera amistad. Asumir que no podemos gustar a todo el mundo porque no somos croquetas, asumir que habrá gente que nos encante y nosotros a ellos no, asumir lo contrario, asumir que a veces dos en una misma relación no están en el mismo punto ni lo van a querer estar. Asumir que a veces las personas pasan por tu vida un corto espacio de tiempo y que nunca más volverás a saber de ellas. Aceptar que las personas no podemos encasillarnos y generalizar en el Todos los tíos son… Todas las tías son… porque cada persona es única y cada relación también. Aunque evidentemente tenemos patrones de conducta que nos hacen tropezar con la misma piedra/persona/prototipo/iceberg/situación o lo que sea, una y otra vez. Pero al final no deja de ser también aprendizaje.

 

No tengo ni idea de qué será de mí en los próximos meses, por un lado sé que mi cuerpo pide un poco más de Pausa, calma, silencio*, un poco más de mente en lugar de cuerpo, un poco más de recogimiento en lugar de explosionar, pero no voy a dejar de ser quien soy, porque no puedo ser de otra manera, porque siempre he intentado hacer las cosas bien pero a veces no salen como nosotros esperamos. Seguiré siendo tan natural como los desastres, seguiré siendo una bocachancla que mete la pata por no saber cerrar el Vishuddha a tiempo, seguiré siendo un poco inconsciente, un poco volátil, un poco perdida, un poco insegura, un poco tímida, seguiré mandando textos bíblicos, y siendo una rallada de la vida. Ah! sí, y seguiré haciendo el imbécil con Sanapchat

Porque lo más importante es verse en el reflejo del espejo y asumir que eres tú, con todo el caos y toda la magia. Y quien no te acepte tal cual eres, que recoja sus cosas y se marche por donde ha venido.

 

*Pausa, Izal.

 

 

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