hablemos del CH3-CH2-OH


No sé si va a gustar lo que voy a decir. En este blog quizá intente ser políticamente correcta ya que al exponerme a los ojos que miran, no quiero herir demasiadas sensibilidades. Pero hay temas que me tocan los cojones, hablando claro. Y este es uno de ellos: el alcohol. El dichoso alcohol. Vivimos en una sociedad donde no sólo no está mal visto consumirlo, sino que se hace apología del consumo en cualquier situación. 

Para empezar tengo que hablar por mí y de mí. Sí, yo también he tenido épocas donde me bebía hasta el agua de los floreros en cualquier fiesta oportuna a la que acudía, o buscaba una excusa para celebrar “por todo lo alto” regando mi estómago con cualquier manjar que el dios Baco quisiera proporcionarme. 

Fiestas del pueblo: alcohol; conciertos: alcohol; sábado de marcha: alcohol; despedidas de soltero: alcohol; bodas bautizos y comuniones: alcohol; bajar al parque: alcohol. Alcohol, alcohol, alcohol. 

Como dice un refrán al que cada día acudo más: lo poco gusta y lo mucho cansa; he aprendido que no hay mejor terapia para aborrecer algo que pillarte una buena indigestión de eso que pretendes aborrecer. Con 8 años comí tantas torrijas que tuvieron que pasar 15 años para poder volver a probar una, ahora se han vuelto a convertir en un placer, por lo que se puede “recaer” a cualquier “vicio” con bastante facilidad. Con 17 años me cogí tal borrachera a tequila que es una cosa de la que no me he repuesto, y sigo sin poder ni acercar mi pituitaria a esa botella del infierno.

Evidentemente las biografías de cada uno son importantes. Si vives en un entorno donde apenas se consume, lo harás probablemente de vez en cuando. Si tu mismo padre se toma cada día un coñac después de comer, probablemente lo veas como algo “normal”, “lógico” y hasta necesario. Si eres de los que sale de fiesta y por lo que sea un día no pudiste probar una gota de alcohol, y encima no te lo pasaste bien, dirás que sin beber no puedes asociar a divertirte. Si eres tímido como te desinhibe pues aprovechas que el Pisuerga pasa por Valladolid. 

Aquí cada uno es libre de buscarse las excusas perfectas para que la cabeza no explote. Hasta aquí todo correcto. Creo que cada persona puede decidir lo que tomar o no en su vida, mientras uno sea feliz con lo que hace o deja de hacer, los demás punto en boca. 

Lo que ocurre, lo que me pone un poco de los nervios, lo que me intranquiliza en cierta manera, es oír incluso de la TV que una copa de vino es bueno para el corazón, o una caña al día es buena para la memoria. Primero, ¿quién ha hecho ese estudio? ¿el mismo que hizo Coca-cola para decir que las personas que la beben son un poco más felices? ¿el mismo estudio que hace Durex cada año y habla de que el condón es el mejor método anticonceptivo? 

Vamos a quitarnos la venda de los ojos de una vez. Si Bodegas Pepito hace un estudio y dice que el vino alegra la vida, sea cierto o no, lo que hay que tener claro es que interés empresarial y económico tiene, seguro. 

Además, ¿a todas las personas del mundo les viene bien para el corazón beber una copa de vino al día? ¿y qué hay del alcohol que lleva? Venga, que empiecen los niños a tomar vino, que lo dicen en la TV.

Puede que por mis vivencias de estos últimos 3 o 4 años, vea este tema con otra perspectiva, aunque desde hace mucho, mucho, yo ya sabía que quitarse del alcohol puede ser en ocasiones más difícil que de una droga dura. 

Otra cosa que no soporto, que no lo consideren una droga. Conozco gente que si no se bebe su cervecita diaria o su carajillo con el café, no son personas. Y si ves los ítems en la lista de consumo, abuso y dependencia de una sustancia, podrás ver si una persona está en una u otra según sus reacciones: por una no pasa nada, más daño hace el tabaco, que estamos de fiesta, solo bebo los fines de semana, es que fulanito lo hace y a él no le pasa nada, de algo hay que morir.

Puede que lo peor que haya visto sea una joven embarazada ponerse hasta el culo de cerveza (y otras sustancias) porque a ella esas recomendaciones se la sudan. Lamentable, triste, patético. 

Yo no voy a lo obvio de no conducir bajo un par de copas, o al extremo de no tomar nada porque sea “insano”. Hablo de la levedad con el que se trata el tema, de observar a gente que no debe beber, que se le tiene prohibido, que es más perjudicial en su cuerpo por su enfermedad, o por un mal puntual, y les veo como si nada, como si aquí no pasara ni media, como si su cuerpo fuese a tener siempre esa edad y fuese a recomponerse igual de fácil dentro de 25 años. Como si no supieran que su cerebro ya está modificado para esas sustancias, como si no fuera un tema al que darle importancia. Y venga una copita como digestivo, y venga unas cañas para ponernos al día, y venga un gintonic para alegrarnos la tarde, y venga 12 cubatas para hacerme el machote. 

Pues sí, le duela a quien le duela si bebes a diario: alcohólico. Bebes como un cosaco los fines de semana: alcohólico. Bebes para celebrar cualquier cosa: alcohólico. Bebes sin motivos: alcohólico. Dejas de hacer algo que te gusta por beber: alcohólico. Bebes hasta que pierdes el conocimiento: alcohólico. Priorizas en tu alimentación el alcohol: alcohólico. Bebes solo: alcohólico. Niegas que tienes un problema: alcohólico. Tratas tus problemas con alcohol: alcohólico. Escondes la copa para hacer creer que llevas refresco: alcohólico. Ingieres alcohol de 96º: alcohólico. No acudes a una reunión porque no hay alcohol: alcohólico. Justificas continuamente la ingesta de alcohol: alcohólico. Te rodeas de personas que mayormente beben alcohol, y evitas grupos donde no se bebe: alcohólico. Dejas de hacer cosas importantes por ir a beber copas: alcohólico. 

 

Que pedirte un refresco en una reunión de amigos sea lo raro, es triste. Que te digan algún comentario jocoso porque no bebes como ellos, es triste. Porque yo pienso en una persona cercana a mí, y si le pasara eso a él pienso “o les manda a todos a tomar por culo, o recae”. La presión de grupo a veces es más dañina que la propia sustancia, y hay que tener las cosas muy claras para saber decir NO. Y no todos, por desgracia, son aptos para decirse NO ni así mismos. Y eso es más triste todavía. 

Por último tengo que decir que todo en la vida lleva intereses, y probablemente los menos interesados en sacar todo lo negativo del alcohol sean: los productores, empresarios, vendedores,  personas que se lucran tratando a enfermos, asociaciones, salas de fiesta, bares, restaurantes…

 

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