Cuenca es única


El sentimiento de nación, o de sentirse parte de un pueblo, autonomía, comunidad… es personal, y cada uno al final se siente parte de donde le da la real o republicana gana.

Yo no es que haya renegado de Madrid, creo que tiene cosas bonitas y positivas, pero no me he sentido de aquí nunca. Mi familia, toda, tanto por parte de padre como de madre son de un pueblo de Cuenca, y sus antepasados, todos los que conoce mi padre (6 o 7 generaciones al menos) son de allí. Yo nací aquí porque ellos decidieron buscarse la vida en una ciudad más grande y cosmopolita, donde había más oportunidad de trabajo, pero eligieron ésta como podían haber elegido otra cualquiera, y entonces en lugar de ser madrileña, podría haber sido vasca, valenciana, malagueña o catalana.  

Así que desde siempre, desde bien pequeña, no me sentí parte de aquí, y en cambio, sin vivir en mi pueblo más que en vacaciones, sin vivir en Cuenca, hay una parte de mí que se siente de allí, unas raíces que no puedo cortar. Y defiendo, admiro y soy más nostálgica de la Mancha que de Madrid.

Dicen que tienes que alejarte de algo para verlo mejor, que necesitas poner distancia para ver las cosas buenas, y que cuando dejas tu ciudad o país, es cuando echas de menos sus costumbres. Ese día no ha llegado y no sé si llegará, pero puedo ver la cantidad de cosas que me perdería si no viajo a la Alcarria en mucho tiempo.

Cuenca

Cuenca es una ciudad maravillosa, con un montón de rincones donde perderte. Tiene un montón de cosas para ver: la Ciudad Encantada, el nacimiento del Río Cuervo, las Casas Colgadas (nada de colgantes, por favor), el puente San Pablo, la Catedral, la Plaza Mayor, las Hoces del Huécar, las ruinas de Segóbriga,  en fin, en internet hay un montón de guías. Su comida puede ser humilde pero está riquísima: las migas, que parece algo sencillo de hacer pero tiene su aquél, como todo, acompañadas de sus torreznos, sus ajitos, sus pimientos fritos, su longaniza, sus uvas, sus sardinas, ummm, un manjar; las gachas, que simplemente con 3 ingredientes haces un plato copioso y que llena muchísimo, porque no se come con cuchara, se come con pan; harina de almorta, aceite, pimentón y mucho cuidado, y tienes una sartén para dar de comer a un regimiento. Pero hay muchas cosas más, el morteruelo, las perdices escabechadas, la caldereta de jabalí, hay mucha tradición de caza por lo que en su recetario esto se puede ver; el resolí,  que lo venden en las típicas botellas de las casas colgadas. Hace poco me dijo alguien que no sabía qué era eso, yo no daba crédito, “sí hombre, cómo no vas a saber qué es, si lo has visto en los bares mil veces, la botella típica de las casas colgadas”. El ajo arriero, los zarajos, el queso manchego faltaría más, el vino, el alajú que es un dulce de origen árabe y la miel de la Alcarria, claro, la mejor de toda España. En mi pueblo por ejemplo se llevan mucho los borrachos, es un dulce tipo torta, esponjosa pero a la vez dura, con bastante azúcar, no puedo explicarlo porque hay que verlos, y probarlos. En Tarancón, donde son típicas las pipas, también hay borrachos, pero son de otra forma, más blanditos.

Y en cuanto a costumbres pues hay muchas tradiciones, pero yo siempre recomiendo al menos una vez en la vida ir a Cuenca el jueves Santo, conocido como las Turbas, o procesión de los borrachos.

Yo tengo muy buenos recuerdos de esas noches de jarana en la plaza Mayor, viendo a los turbos tocando los tambores: tum, tururum tumtum San Juan! tum tururum tumtum que lo baile! en directo es mucho mejor. Eso sí, llevaros abrigo porque no hay jueves Santo que no haga “fresco” o incluso llueva. Y otro consejo, en la procesión del Silencio, que se hace el jueves Santo, mejor estar callado, que los conquenses son muy salaos pero también tienen su carácter. 


La gente es muy maja, tienen ese acento de la mancha que a mí siempre me hace gracia. Es verdad, como dice Ernesto Sevilla, que tiene muchas cuestas, pero no hay nada como pasear por sus calles y tomar algo en un bar. Hay una zona de pubs que si no recuerdo mal se la conoce como la Calle, es estrecha y hay un montón de ellos. Yo tengo una anécdota muy buena con una amiga, en semana santa, y unos chavales que nos invitaron a unas copas, sin que ellos lo supieran…

En Cuenca y en la Mancha en general, son típicas las rondallas, las seguidillas y las jotas. Hay muchas, pero siempre oí las mismas: A la Mancha manchega que hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite y mucho tocino. Si te vas a la Mancha no te alborotes, porque vas a la tierra de Don Quijote. Luego hay otra muy salá, que dice Chúpame la minga Dominga que vengo de Francia, chúpame la minga Dominga que tiene sustancia. Somos unos cachondos.

Cuenca desde el aire

Foto sacada de Juanan Sánchez DE Las Heras

No puedo evitar decir la palabra “copón” en mi día a día, pero donde sale sola es cuando pisas tierras manchegas, es lo que os digo, que tienen un acento muy salao y al final, pues todo se pega. El origen de la palabra lo desconozco, pero aunque se pueda relacionar con un taco, en realidad sirve como para hacer énfasis en algo, por ejemplo, puedes decir: ¿Has visto el cartel que tiene el carnicero puesto en la puerta?, en Cuenca lo que sale es: Copón! cómo que no has visto el cartel del Manolo? Otro ejemplo es para las señoras mayores en plan dramatismo, cuando algo les sorprende: uuuhhh copón!! Ande vas de manga corta con la rasca que hace!! También se puede usar para sentenciar una frase: Que he dicho que no! Copón! La verdad que sirve para todo. 

Hace no mucho descubrí un diccionario manchego-castellano, cuando tienes raíces de allí es que te orinas sólo con leerlo, porque la mitad de las cosas las dicen así! Por ejemplo en mi casa se dice la palabra empentar, que el diccionario la recoge aquí. Pero en mi casa se usa por ejemplo para decir: cuidado no te empentes con la pared que la acaban de pintar. Otro uso es: ya os habéis comido el cocido!! si casi ni ha empentao. Como queriendo decir que ha durado poco. Gracias a los Chanantes se dio a conocer los usos y costumbres manchegas, y los que tenemos raíces de ahí nos partimos el ojaio con ellos, porque refleja siempre con humor esa España profunda que todavía queda. 

Seguro que muchos visteis este vídeo, lo vuelvo a dejar porque esta señora habla en manchego:

Vellisca

panorámica de Vellisca

Mi pueblo es una pequeña aldea de la Alcarria Conquense, donde se hace la mejor miel por cierto, de romero normalmente. Quien no tiene pueblo no sabe lo que es “tener pueblo”, porque allí se aprende todo antes que en la ciudad. Espabilas a base de bien, y eso de poder jugar en las calles es un lujo hoy en día, sin correr riesgos de que te pillen coches, (como mucho un tractor), sabiendo que no hay nadie detrás de la esquina que quiera hacerte algo, bueno algún perro con malas pulgas, pero nada que no solucione un buen grito y una patada voladora, o el lanzamiento de una piedra. Tiene su propio clima donde en verano hace calor, pero no tanto, y por las noches hay días que hay que echarse una sábana, donde en invierno si no tienes calefacción estás jodido, donde huele a leña, y se oye el trino de los pájaros. El agua es fresca y corre por el pilón, donde se ha podido beber toda la vida, y ahora, por curarse en salud pone que no está tratada para que a los pijos de ciudad no se les suelte la tripa, pero yo bebo del grifo y no me pasa nada. Sus gentes son peculiares, como en todos los pueblos supongo; se te quedan mirando si no te conocen y te dicen: y tú de quién eres? Yo de pequeña que era muy graciosa, contestaba: de mi padre y de mi madre. Y ahora también digo: la de Ramiro, o la de Pasión, y ya todos te ubican. Y otra frase muy buena es cuando llegas en verano y te dicen: ya has venio? (no, soy un holograma y mi cuerpo está en Madrid).

Hay a gente que no le gustan las llanuras, pero os aseguro que ver el campo arado con sus tonos marrones, anaranjados, amarillos o verdes, dependiendo de la época, es algo maravilloso, y en los nuestros en verano hay un montón de girasoles, que lo hacen más bonito si cabe. 

Las fiestas de un pueblo no son como las fiestas de una gran ciudad, bailas hasta que te duelen los pies, vas de peña en peña tomando “naranjadas”, se hacen actividades para los más peques, y antiguamente había el mejor concurso de disfraces de adultos que podía haber en un pueblo de 150 habitantes en invierno y unos 1500 en verano. vaquilla fuegoNo podía faltar la vaquilla de fuego, que aunque su nombre engañe no es más que una armadura de metal y no recuerdo los materiales, que llevaban los mozos por la plaza del pueblo, soltando chispas y carretillas. A las 2.00 salía puntual, y yo me iba corriendo al callejón para que no me dieran los petardos, que me daban un poco de miedo. Un poco más mayor la “corría” por otra calle, pero nunca me puse cerca porque el fuego y yo no somos grandes amigos. Pero desde hace unos años la quitaron por unos temas del seguro y unas denuncias, y ahora solo ponen la infantil, que es igual pero sin carretillas. En los Santos, que ahora se le conoce como Halloween, hacíamos calabazas que son típicas de allí, pero no las naranjas que salen en la tele, las nuestras son alargadas y verdosas por fuera. Las hacíamos caras de miedo, las poníamos delante de las puertas de los aldeanos con una vela dentro, llamábamos al timbre y nos escondíamos. Y la gente nos daba alguna propina, o merienda. No decíamos truco ni trato ni nada, aunque era bastante canija y no recuerdo mucho si había alguna frase en cuestión. Había un bar que se llamaba la Oveja Degollada, un nombre precioso, sí. El mejor bar del pueblo claro, pero se cerró también. Era un bar para jóvenes, con un patio con higueras y parras, allí hacíamos campeonatos de mus, de Kiriki (juego de dados) y ponían música de la güena. Hay sitios que con sólo nombrarlos te transportan a momentos irrepetibles: la asociación, el huerto de Marín, el cementerio, el parque san José, la fábrica, el pocillo, el Santo, el repetidor, la estación, la parada…

Puedo tirarme semanas hablando de lo que mola mi pueblo, pero si tuviera que destacar una sería el cielo. No he visto todavía en ningún sitio de España, y he estado en muchos, el cielo de Vellisca. Por la noche, apenas hay luz residual, así que un día de verano ves la vía láctea perfectamente, sin necesidad de telescopio, y lo mejor era en agosto ver las lágrimas de san Lorenzo en el poli (polideportivo), tumbados en el frontón, qué pasada, no hay mejor recuerdo que ese.

vellisca es un puntazoHay una frase que dicen en Madrid: de Madrid al cielo. Pues en mi pueblo no íbamos a ser menos, y las frases que tenemos son: “Vellisca no es Japón, pero es un puntazo”. Y “España es diferente, Cuenca es única y Vellisca es el copón”.

Anuncios

tengo que decir...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

en estos años…

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 459 seguidores

lo que se lee

pasaron por aquí

  • 12,301

RSS novedad

  • Si a día de hoy te llamas feminista, lo que vengo a decir no te va a gustar.
    Allá por el año 2000, cuando contaba con 16 años, yo me consideraba feminista. En aquella época conocí a Carol, una estudiante con ideas sobre política bastante claras y afines a las mías. Ella era feminista y si rebusco entre mis conocidas tampoco había nadie más. Al menos declarada. Lo común por aquél entonces era oír […]

publicaciones por fechas

octubre 2015
L M X J V S D
« Sep   Nov »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
A %d blogueros les gusta esto: