A cámara lenta

Como una hoja caduca de color tostado en otoño que se deja llevar con el viento hasta que se posa en un charco.

Como la pluma blanca de Forrest Gump, suave, delicada, que acaba en el pie del protagonista.

Como una lágrima no contenida, que se escapa y se desliza lentamente por la mejilla hasta la comisura de la boca, dejando un pequeño sabor salado.

Como el avión de papel que hacías de crío en el colegio y lanzabas a través de la ventana, aterrizando en la capucha de tu compañero.

Como tu lengua que recorre mi cuello y termina en mi clavícula erizando la piel de ese lateral de mi cuerpo.

Como la gota de leche que sale del pecho y resbala por el pezón hasta perderse entre la piel.

Como la arena del reloj que grano a grano va creando una pequeña duna encerrada en un cristal.

Como un dedo cálido que se desliza por tu espalda, recorriendo desde tu cuello hasta la cintura, deteniéndose en cada lunar.

Como una gota de lluvia que recorre la luna del coche en un día de viento y hace un surco hasta perderse entre la multitud de otras gotas.

Como la mirada que retiras posándola en el suelo al verte sorprendida mirando los ojos de un extraño que te observa.

Como la ardilla voladora que baja del árbol hasta el suelo y va planeando lentamente para amortizar el impacto.

Como la media que quitas de una pierna queriendo abarcar el mayor tiempo posible para mantener la excitación.

Como el guante de Rita Hayworth en su papel de Gilda cantando la famosa “Put the blame on Mame”

Como el helicóptero que tiene que rescatar a un herido en la montaña, intentando aterrizar en un espacio pequeño.

Como ese juguete extraño que siempre veo en navidades en la plaza del Sol, donde los vendedores lo elevan hasta el infinito para después verlos como bajan hasta sus manos.

 

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34 year old dancing

Dice mi padre que hace 34 años hacía más frío que hoy. Yo de eso no me acuerdo. Tampoco sé si nací con el mismo sueño que tengo ahora mismo. Se acabaron los 33, y reconozco que me daba cierta pena terminarlos. Qué año. Si me llego a ver por un agujerito hace unos meses de cómo iba a ser mi vida ahora mismo, ni me lo hubiese imaginado ni por supuesto me lo hubiese creído. No hace falta que repita todo lo que he vivido porque la gente que tengo cerca ya lo sabe. Estoy bien, bueno con un poco de resaca porque empezar tu cumpleaños piripi, con los ojos rojos y oliendo un poquito a ron, es de guapas.

Eso es lo que me extraña, que estoy bien. En general no me como mucho la cabeza por nada ni (casi) por nadie. Es como si me hubiese subido a una nube, no sé si de Heidi o de Goku, y estuviese por ahí flotando, en un estado de semifelicidad constante. Tengo miedo al día que me caiga de la torta que me voy a dar. Días malos ha habido, pero casi ni me acuerdo de ellos. Es curioso como cambiando tu forma de expresarte, de moverte e incluso de mirar a los demás, hace que eso te vuelva de la misma manera. Cada día tengo más claro que si das, recibes, y según lo que des así te darán. Quizá no esperar nada es mejor, por aquello de no llevarte una desilusión. Pero es bonito ver como si estás receptiva y vas sonriendo a la vida, la vida te recibe de la misma manera. Hubo un tiempo que no me sentí así. Lo confieso, la autoestima hace mucho a la hora de relacionarte. Creo que se nota en la cara cuando estás bien y cuando no. Y ya no es que me sintiera feita por varias razones, como por ejemplo mi peso, o la vida que llevaba, es que cuando salía notaba que la gente ni reparaba en que yo estuviera ahí, me di cuenta de este detalle con algunos gatos y algunos bebés. Da igual son cosas mías. Quizá no crea en dios pero sí me sentí que a los 33 me clavaron en la cruz. Y lo del peso es muy curioso. Ya no es que me hicieran falta quitarme los 10 kilos que me sobraban, (voy por el año 2011), es que los otros 80 que me quité de mis hombros han hecho que pueda subir escaleras de nuevo sin ahogarme.

He conocido a tanta gente, en serio. Nunca tuve mucho problema en entablar conversaciones con desconocidos, pero lo de este año ha sido como una explosión nucelar. Tengo un montón de gente en el wasap, que si soy sincera con muchxs de ellxs no hablo prácticamente, pero son personas con las que he compartido un momento puntual, probablemente una foto, y casi seguro una borrachera. Desde los compis del Sonorama, las niñas de Valladolid, el grupito de teatro cuando fui por primera vez al 33, las chicas del Taboo con las que un amigo y yo nos hicimos fotos, la pareja maravillosa de Galicia, el grupo tan peculiar y poliamoroso del (como no) 33, las niñas de brillitos de Granada, en fin, no me da mucho el cerebro para acordarme de todxs. Y si esa gente que no es conocida, pasaron por mi vida de manera casual dejando un recuerdo agradable (algunxs perduran), imagina cómo me siento con los de siempre, con los míos, con mis amigxs y mi familia. Es algo que no se puede explicar.

Y se ha añadido tanta gente al tren. Unas cuantas personas que empezaron siendo algo pasajero, y que se han hecho un hueco no sé muy bien en qué parte de mí. Que mi vida seguiría igual sin haberles conocido pero ahora que están, se me haría raro que desaparecieran. Aunque esto es bastante probable que pase, porque asumamos que mucha gente se sube al tren a recorrer una parte del camino, pero tienen billete de vuelta. Algunas ausencias no las entendí en su momento, quizá por la falta de explicación coherente. Ahora que lo veo con un poco de perspectiva siento que si pasó así es porque tuvo que pasar. Y joder que si pasa, se le saluda.

¿Tengo objetivos? Obvio. ¿Tengo ilusiones? Muchas y me están quedando preciosas. ¿Tengo sueños? Algunas mañanas más que otras. Y quizá eso sea lo importante, seguir creciendo, madurando, sin perder esa niña que llevo desde que nací conmigo. He hecho tantas cosas nuevas, cosas que nunca había hecho, cosas que ni imaginé que haría. Ya voy por los 16, me siento más joven que nunca. Y no sé lo que pasará en este nuevo ciclo que comienza. Bueno lo que seguro, seguro que seguirá pasando es que siga enviando audios interminables, vídeos de Snapchat cual payasa prepúber, que siga siendo adicta a los abrazos, y que lleve esta naturalidad tan característica (por lo visto) por donde quiera que vaya.

En la vida mis padres me enseñaron a ser agradecida con lo que me ofrecen, así que sólo puedo decir GRACIAS.

 

“Sin límites, sin leyes. No hablo de revolución, hablo de pasar un buen rato juntos” 

 

 

The 36 year old virgin

SINOPSIS

De célibe adolescente de la Biblia a lesbiana post-adolescente, Skyler, ahora trans-masculino y casi maduro, siente que se perdió algo durante su juventud: Sexo.

 

El pasado jueves 8 de febrero, @ValerieTasso puso en sus redes sociales un pequeño concurso que sorteaba entradas dobles para el Festival de cine erótico que se iba a celebrar en el Círculo de Bellas Artes, “La Boca Erótica Fest”.

Yo probé con varios tweets, y resulté una de las ganadoras. Tampoco creo que participase mucha gente, pero me hizo ilusión.

Así que el viernes me fui a una sesión de cortos, donde participaban, entre otros, “The 36 year old virgin”. De todos los que vi fue el que más me gustó. Era un pequeño documental sobre la vida de un chico trans (chico que nace con genitalia femenina, que no significa que nazca en un cuerpo equivocado, pero eso en otro post), y que hablaba del concepto de virginidad.

Bueno en realidad tocaron muchísimos temas que en un rato os contaré. Se debatía en el vídeo sobre si virginidad tiene que ver con penetración. El protagonista se operó los pechos para no desarrollarlos, y su aspecto es masculino, pero sus genitales los dejó tal cual. Lleva años con una fantasía: ser penetrado por un chico.

Nos acerca a su vida contándonos anécdotas y cómo vivió su infancia, prácticamente sumergido en una secta. Cuenta que siente como si nunca hubiese tenido sexo de verdad, es decir, del que se hace, amatoria. Porque teniendo vagina es como si sólo pudiese perder la virginidad siendo penetrado. Le acompañan más personas que cuentan sus experiencias. Por supuesto hablan de masturbación, de transexualidad, de fantasías… No te voy a comentar cuál fue el desenlace, por si tienes ocasión de verla.

 

Pero vamos a hablar de todos esos conceptos que salieron en el corto. Primero, como eje central, la virginidad. Yo cuando he dado clases a chavales/as en institutos siempre preguntan lo mismo: ¿Duele la primera vez? ¿Cómo sabes que ya se ha roto el himen? ¿Te puedes quedar embarazada la primera vez que tienes relaciones? A lo que yo les respondo a la gallega: ¿cuándo pierde una chica lesbiana la virginidad? Silencio. Alguno se atreve con sus propias teorías: cuando la follan con un consolador. Y todos ríen. Otros dicen que cuando les meten la mano. O cuando se rompe el himen. Es curioso, siempre el concepto de introducir algo en la vagina para perder la virginidad. También les suelo hacer otra pregunta ¿Pensáis que sólo hay una primera vez? ¿Qué pasa con la primera vez que nos mira ese otro con deseo? ¿Qué ocurre con nuestro primer beso? ¿Y con nuestro primer abrazo? Parece que a eso no se le da tanta importancia ni se contabiliza.

Otro concepto que salió fue el tema de la masturbación. Hay personas que creen que la masturbación es para cuando estás soltero. O para cuando ya no tienes ganas a tu pareja, o pierdes cierto interés. Hay personas que dejan de masturbarse aún gustándole, cuando tienen pareja porque el otro cree que es deslealtad. Otras personas se masturban para conseguir un fin: relajarse, durar más en un coito, aburrimiento, autoconocimiento… motivos hay tantos como humanos. Yo me planteo unas dudas, si eres de los/as que se ha masturbado en bastantes ocasiones, ¿por qué renunciar a ello teniendo pareja? ¿Crees que es un síntoma de que algo no va bien en la relación? ¿Y si descoitalizamos un poco y metemos la masturbación como práctica del ars amandi en nuestros juegos eróticos? Entre la oleada de puritanismo que vivimos y la otra ola de normativizar todo, parece que hoy en día te tienes que masturbar, conseguir 4 orgasmos y ser la persona más activa del mundo. Para nada. Cada uno/a con su cuerpo tiene la libertad absoluta de hacer lo que le plazca, y si dejamos de hacer lo que otros quieren que hagamos para hacer lo que realmente nos apetece, es muy probable que suframos menos.

En el corto hablaban también de fantasías. ¿Crees que todo el mundo las tiene? ¿A qué llamas fantasía? ¿Deberíamos hacerlas siempre realidad? ¿Qué siento si al mantener un encuentro erótico con mi pareja estoy pensando en el vecino del quinto? Evidentemente la biografía de cada uno/a es importante, la educación, los valores. Pero es legítimo que cada cual fantasee con lo que le dé la real o republicana gana (citando a mi querido Marcos Sanz). En tu fantasía los límites los pones tú, tú eres quien te autocensuras o te autocastigas por tener pensamientos que no van a ningún sitio. La mente es lo más libre que tenemos, y no deberíamos ponerle acotaciones ni restricciones.

Hubo una cosa importante mientras masturbaban al protagonista, que iba haciendo sin ser muy consciente de ello: la respiración. Es una técnica para relajarse. Para una chica a veces lo primero que se introduce en la vagina es un tampón. ¿Recordáis la primera vez que os pusisteis uno? Yo sí. Me empeñé que eso tenía que entrar, pero cada vez que se acercaba la punta del tampón notaba como se cerraba mi vagina y no era capaz de introducirlo más. Entonces empece a respirar, y a no pensar demasiado en ello, incluso recurrí a alguna escena que me excitara un poco, pensando que con el propio lubricante podría introducirlo mejor. Tras varios intentos, lo conseguí. Y como yo un gran número de mujeres que usan tampones. Y qué pasa si os digo que ya teniendo experiencia en esto, pasados muchos años, cuando decidí probar la copa lunar (menstrual) me sentí un poco tonta porque me vi a mí misma con 14 años intentando ponérmelo y que no había forma de que eso se acomodara. Sobre todo al sacarla. Como todo en la vida, la práctica te hace sabio. Y relajar los músculos es algo fundamental.

Por último, quiero tocar un tema que a mí personalmente me parece básico en un encuentro: los abrazos. Muchos/as ya sabéis que hace poco confesé mi pequeña adicción por este gesto, (aquí). En el corto hay un momento en el que el protagonista le pide a su amiga que le abrace para sentirse más reconfortado. Hace poco me planteaba una duda, no sé si existencial, pero sí curiosa cuanto menos. Muchas veces, en páginas webs, revistas o soportes digitales, donde dicen que hacen sexología, (casi siempre bajo el prisma de salud sexual y el biopsicosocial), te dicen cómo conseguir mejores orgasmos, o muchos orgasmos, o mucho placer, o te hacen un recuento de las veces que disfrutas, y estadísticas de las veces que se folla a la semana, (¿qué entenderán esas encuestas por follar?), pero nunca he leído nada sobre los abrazos. Nunca he visto un reportaje que hable de lo reconfortante que puede ser en un momento delicado: cuando la erección baja y el chico se siente mal por ello (¿crees que durante una relación erótica hay que estar empalmado constantemente? o mejor aún, ¿crees que para disfrutarla has de estar empalmado constantemente?), o cuando ella quiere llegar a ese orgasmo que tanto anhela y no puede, o simplemente porque cuando terminas el acto en sí te apetece expresar tu gratitud, o tu cariño. No a todo el mundo le gusta el contacto cuando ha tenido un orgasmo, a veces cada cual necesita su tiempo de que vuelva todo a su ser. Hay que respetar las formas masculinas y femeninas de relacionarnos, y de expresarnos, pero es verdad que llama mi atención ver cómo la gente reacciona ante un abrazo que no se espera. Algunas personas se sienten incómodas porque no es algo que hayamos pactado entre nosotros como algo habitual. Otras, se imaginan que es un síntoma de enamoramiento, o de necesidad. Algunos evitan ese gesto porque piensan que tú vas a creer que les gustas más de lo que deberías. (Sí, esto de no saber lo que quiere/piensa el otro es complicado). Algunas personas relacionan el abrazo como algo muy íntimo, como algo que sólo se expresa con la gente más cercana. Para otros es un vínculo que si nunca se creó de pequeño, no se va a dar de mayor porque es raro o incómodo. Confundir sentimientos es algo habitual, dar por hecho que lo que nosotros pensamos o sentimos es lo que le pasará al otro/a.

Al final termina el corto con un abrazo colectivo de todo el equipo, y te hace sentir que eso es lo realmente importante de todo lo que has visto en los minutos que ha durado. Enhorabuena a Skyler Braeden por ser tan valiente, por mostrarnos tanta humanidad, por hacernos sentir que la vulnerabilidad y la fragilidad es algo poético. Y gracias al equipo de la Boca Erótica por dar visibilidad a este tipo de cine, que por desgracia no llena salas, pero te llena el corazón de amor.

 

 

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