viejas costumbres

Hacía tiempo que no te veía. No sé por qué hoy me he acordado de ti. Estás lleno de polvo, un poco sucio, y triste? No es que ya no tenga nada que decir, es que he perdido las ganas de sentarme aquí y hablar contigo. Nunca me respondes, admítelo.

Han pasado cosas en este tiempo, de hecho hay una crónica de cierto concierto que te tengo que relatar. Pero aunque lo pensé al final me pudo la incansable pereza.

Hoy no es un día más, es un día raro. Y aunque hace unas horas sentía lástima, ahora que me he puesto a analizar la situación, siento rabia. Esa actitud traerá consecuencias muy negativas. No se puede ir así por la vida. Pero cada uno decide cómo quiere que sea su vida. Yo ya sólo decido por mí.

Espérame unos días, ya vendré, a llorarte y a verme en el reflejo. Pero hoy no, hoy… no me apetece, como no me han apetecido los últimos 8 meses.

 

Bansky

limón y chocolate

IMG_20160706_160418Cuando pido helado de limón con chocolate la gente flipa. ¿De limón y
chocolate? Sí, de limón y chocolate. Y además en ese orden y no a la inversa. 

Mis hermanos en las tardes calurosas de verano bajaban corriendo al “Góndola”, un burguer casero que ha cerrado sus puertas hace menos de un año por culpa de la crisis, como tantos otros locales familiares. Eran las hamburguesas, mixtos y tortitas de toda la vida. Y tenía sección de helados artesanos. Pues siempre les pedía helado de limón y chocolate, y Uge se reía y decía ¿y lo quieres de gazpacho? como si ambas cosas no pegaran o algo así. 

Pero era mi helado favorito. Algunas heladerías tienen hasta 35 helados para elegir, es una locura cuando todos los sabores te gustan. Vi un estudio que decía que era más fácil decidirse entre 3 helados que entre 30, y que evidentemente cuantas más opciones tenemos que descartar peor nos sentimos. Pues aunque haya algunos sabores que me apetezca probar, al final me pido lo mismo: limón y chocolate.

Y es que contiene la parte del chocolate, que es único, irresistible, dulce, apetitoso, en fin, del chocolate nada malo se puede decir. Y la parte del limón, que es refrescante, ácida, menos dulce pero con intensidad. Y cuando se juntan…. (parezco el anuncio de geles Durex)

Pues sí, juntos hacen la pareja perfecta, el blanco y negro de los helados. El café con su leche. La i con su punto. El Yin y el Yang combinados. Hazme caso, si lo pruebas, no podrás dejar de comerlo. 

Y dejen ya de preguntar ¿limón y chocolate? cuando hay tarrinas de turrón con pasas, turrón con pasas!! eso sí que es una mier…coles.

vida laboral

*Te lo dedico a ti, porque no hay mal que por bien no venga.

No puedo expresar muy bien lo que siento. Intento no volcar aquí demasiado mis sentimientos y paranoias porque la gente fliparía y porque sería inmediatamente juzgada. Bueno eso ya lo suelo ser. Pero aquí intento ser objetiva y aportar cosas.
El caso es que sin poder contar demasiado, sí quiero dejar claro un punto de vista, no sé si compartido por otros o no.

Cuando eres empleado de un trabajo, y éste te importa, sueles aceptar cosas que normalmente en otros ámbitos no harías, sueles tragar un poco con lo que toca porque a veces creemos que no podemos exigir más. O que tenemos suerte respecto a otras personas; o que la vida es difícil.
Hay que dejar claro que la empresa es de los dueños, y que pase lo que pase, y hagas lo que hagas, los beneficios son para ellos. Y si los dueños no dan ejemplo, mal camino para que los empleados lo sigan.
He visto empresas donde el trato es impecable, pero la gestión pésima, y viceversa.
Que no se nos olvide nunca que los dueños van a querer siempre lo mejor para ellos mismos y su negocio. Por muy buenas palabras que tengan hacia sus empleados, por muy buenas intenciones y por mucha camadería que crean que hay. Los negocios son los negocios. Es como intentar ser amigo de tus hijos, cada cual que ocupe su lugar y después ya hablamos.

Ahora, está claro que se pueden hacer las cosas bien o mal. Y los empresarios son los que deciden eso.
Por mucho que luches por tu puesto de trabajo, no vas a luchar más que tu jefe por su empresa, y si esa ecuación no está así ordenada, es cuando vienen los problemas.
Siempre se critica a los jefes porque pensamos que podemos hacerlo mejor; y joder claro que muchas veces es así, pero eso no quita que ser empresario tenga sus riesgos.

No voy a entrar a debatir si ser empresario es mejor, o lo es ser un obrero, porque ni me apetece ni quiero dejar clara mi postura.
Lo que sí quiero hacer llegar es que en el momento que un superior se lo cree por el mero hecho de haber montado un negocio, es orgulloso como para no aceptar sus errores y pedir perdón, tan altivo que no es capaz de ver más allá de su nariz, y tan soberbio que aún no llevando razón, se crea en su posesión, entonces es ahí cuando uno ya ha de tener claro que ni merece la pena el tiempo invertido, ni haber luchado, ni seguir ahí sería acertado.
Lo mejor en mi opinión es coger la puerta y cerrarla bien fuerte desde fuera, pero con educación.

Porque nadie va a luchar por ti lo que tú no seas capaz de pelear. Y porque aunque haya muchos que se empeñen en lo contrario, los trabajadores tenemos derechos.

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