Llegó el Check out del verano

Creo que oficialmente entra hoy el otoño. La estación que más miedo me da. Comienzan a caer las hojas de árboles caducos, a caerse mi pelo en cantidades ingentes, a caer mi estado de ánimo a la altura del fango. Empieza la oscuridad, los días más cortos, las lluvias grises, los cambios de tiempo. La estación de la muerte y podredumbre, en suma, la descomposición misma.

Atrás queda el verano. Y puedo decir bien alto que este año ha sido El Verano. Ay ay ay, qué verano! Si pudiera definirlo con una palabra sería descubrimiento.

He descubierto festivales que nunca imaginé, grupos de música que nunca escuché, he visto que la gente lleve la moda que lleve encima pueden ser personas de lo más agradables, siempre dispuestas con una sonrisa en la cara. Que el buen rollo está ahí afuera!

He descubierto que hay amigos que aunque no les veas en bastante tiempo te abren las puertas de su entorno y de su corazón. Y almas maravillosas llenas de energía y optimismo que sin apenas conocerlas te abren las puertas de sus casas y te hacen sentir una más.

He descubierto que con una sonrisa llegas más lejos que con mil palabras. Que los amaneceres anaranjados traen recuerdos que marcarán tus días futuros. Que los besos fugaces existen pero que también hay besos como constelaciones, que salen cada noche a que los contemples.

He descubierto que el espejo me devolvía una imagen menos horrible de lo que pensaba, que si tienes ganas, puedes; que si no quieres estar sola sólo tienes que silbar.

He descubierto que los míos siempre me van a apoyar en las decisiones que tome, que no hacen falta explicaciones largas a lo que no tiene sentido.

He descubierto alientos cálidos, jadeos acompasados, fragilidades y vulnerabilidades en perfecta armonía. Vaivenes rítmicos, miradas ardientes.

He descubierto que si te empeñas en algo probablemente no salga, y aquello que no pides llega a ti de la forma más inesperada. Personas que sin apenas conocerlas marcarían una fecha en el calendario, y amigos de toda la vida a los que apenas he recordado.

He descubierto que tengo una capacidad de aguante a la alegría y al jolgorio que había subestimado, y un hígado de hierro. Que las reuniones mañaneras por mucho que el sol moleste a mis ojos, son de los mayores momentos de risa que existen.

He descubierto rincones de España dignos de portadas de revistas de viajes con encanto, y he visitado otras comunidades sin salir de Madrid, porque España es un país para comérselo…

He descubierto que las amigas podemos ser nuestras aliadas, nuestras confidentes y nuestras expendedoras de cariño. Que las madres pueden romper corazones jóvenes, que el amor está en el aire y solo hace falta ponerse al viento de cara.

He descubierto que hay aplicaciones que tienen una función primigenia pero al final les sacas otros partidos, que hay personas majísimas en las carnicerías, que la edad es un número, que las grandes conversaciones se producen a partir de las 2 de la madrugada, que hay personas que sin verlas ni olerlas creas una conexión que asusta y excita a partes iguales.

He descubierto que el insomnio hace que te duela la mano, que sigue habiendo series por descubrir, que el hambre a veces no es de comida, y que hay alguien que por fin entiende lo que significa escribir para mí, que me apoya y me anima, que cree en mí y que jamás me prohibiría el mayor placer que le he sacado a esta vida.

 

Sí, puedo decir que ha sido un gran verano. Me voy de este verano con la maleta cargada de recuerdos, he tenido de todo, como un buen cocktail. No sé si he quemado todos mis cartuchos de felicidad, es verdad que nunca puede ser plena, ya sabéis, gen Camarero. Pero me da miedo el mero hecho de que si lo laboral se ancla, podría empezar a vivir la época más estable emocionalmente que he podido tener en años. Aunque el otoño haga de las suyas, y me haga mojar la almohada de vez en cuando, auguro encuentros próximos con grandes personas (insertar gif de perro moviendo la colita) y comienza la mejor época para las setas.

Adiós verano. Check in otoño

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viejas costumbres

Hacía tiempo que no te veía. No sé por qué hoy me he acordado de ti. Estás lleno de polvo, un poco sucio, y triste? No es que ya no tenga nada que decir, es que he perdido las ganas de sentarme aquí y hablar contigo. Nunca me respondes, admítelo.

Han pasado cosas en este tiempo, de hecho hay una crónica de cierto concierto que te tengo que relatar. Pero aunque lo pensé al final me pudo la incansable pereza.

Hoy no es un día más, es un día raro. Y aunque hace unas horas sentía lástima, ahora que me he puesto a analizar la situación, siento rabia. Esa actitud traerá consecuencias muy negativas. No se puede ir así por la vida. Pero cada uno decide cómo quiere que sea su vida. Yo ya sólo decido por mí.

Espérame unos días, ya vendré, a llorarte y a verme en el reflejo. Pero hoy no, hoy… no me apetece, como no me han apetecido los últimos 8 meses.

 

Bansky

limón y chocolate

IMG_20160706_160418Cuando pido helado de limón con chocolate la gente flipa. ¿De limón y
chocolate? Sí, de limón y chocolate. Y además en ese orden y no a la inversa. 

Mis hermanos en las tardes calurosas de verano bajaban corriendo al “Góndola”, un burguer casero que ha cerrado sus puertas hace menos de un año por culpa de la crisis, como tantos otros locales familiares. Eran las hamburguesas, mixtos y tortitas de toda la vida. Y tenía sección de helados artesanos. Pues siempre les pedía helado de limón y chocolate, y Uge se reía y decía ¿y lo quieres de gazpacho? como si ambas cosas no pegaran o algo así. 

Pero era mi helado favorito. Algunas heladerías tienen hasta 35 helados para elegir, es una locura cuando todos los sabores te gustan. Vi un estudio que decía que era más fácil decidirse entre 3 helados que entre 30, y que evidentemente cuantas más opciones tenemos que descartar peor nos sentimos. Pues aunque haya algunos sabores que me apetezca probar, al final me pido lo mismo: limón y chocolate.

Y es que contiene la parte del chocolate, que es único, irresistible, dulce, apetitoso, en fin, del chocolate nada malo se puede decir. Y la parte del limón, que es refrescante, ácida, menos dulce pero con intensidad. Y cuando se juntan…. (parezco el anuncio de geles Durex)

Pues sí, juntos hacen la pareja perfecta, el blanco y negro de los helados. El café con su leche. La i con su punto. El Yin y el Yang combinados. Hazme caso, si lo pruebas, no podrás dejar de comerlo. 

Y dejen ya de preguntar ¿limón y chocolate? cuando hay tarrinas de turrón con pasas, turrón con pasas!! eso sí que es una mier…coles.

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