limón y chocolate

IMG_20160706_160418Cuando pido helado de limón con chocolate la gente flipa. ¿De limón y
chocolate? Sí, de limón y chocolate. Y además en ese orden y no a la inversa. 

Mis hermanos en las tardes calurosas de verano bajaban corriendo al “Góndola”, un burguer casero que ha cerrado sus puertas hace menos de un año por culpa de la crisis, como tantos otros locales familiares. Eran las hamburguesas, mixtos y tortitas de toda la vida. Y tenía sección de helados artesanos. Pues siempre les pedía helado de limón y chocolate, y Uge se reía y decía ¿y lo quieres de gazpacho? como si ambas cosas no pegaran o algo así. 

Pero era mi helado favorito. Algunas heladerías tienen hasta 35 helados para elegir, es una locura cuando todos los sabores te gustan. Vi un estudio que decía que era más fácil decidirse entre 3 helados que entre 30, y que evidentemente cuantas más opciones tenemos que descartar peor nos sentimos. Pues aunque haya algunos sabores que me apetezca probar, al final me pido lo mismo: limón y chocolate.

Y es que contiene la parte del chocolate, que es único, irresistible, dulce, apetitoso, en fin, del chocolate nada malo se puede decir. Y la parte del limón, que es refrescante, ácida, menos dulce pero con intensidad. Y cuando se juntan…. (parezco el anuncio de geles Durex)

Pues sí, juntos hacen la pareja perfecta, el blanco y negro de los helados. El café con su leche. La i con su punto. El Yin y el Yang combinados. Hazme caso, si lo pruebas, no podrás dejar de comerlo. 

Y dejen ya de preguntar ¿limón y chocolate? cuando hay tarrinas de turrón con pasas, turrón con pasas!! eso sí que es una mier…coles.

vida laboral

*Te lo dedico a ti, porque no hay mal que por bien no venga.

No puedo expresar muy bien lo que siento. Intento no volcar aquí demasiado mis sentimientos y paranoias porque la gente fliparía y porque sería inmediatamente juzgada. Bueno eso ya lo suelo ser. Pero aquí intento ser objetiva y aportar cosas.
El caso es que sin poder contar demasiado, sí quiero dejar claro un punto de vista, no sé si compartido por otros o no.

Cuando eres empleado de un trabajo, y éste te importa, sueles aceptar cosas que normalmente en otros ámbitos no harías, sueles tragar un poco con lo que toca porque a veces creemos que no podemos exigir más. O que tenemos suerte respecto a otras personas; o que la vida es difícil.
Hay que dejar claro que la empresa es de los dueños, y que pase lo que pase, y hagas lo que hagas, los beneficios son para ellos. Y si los dueños no dan ejemplo, mal camino para que los empleados lo sigan.
He visto empresas donde el trato es impecable, pero la gestión pésima, y viceversa.
Que no se nos olvide nunca que los dueños van a querer siempre lo mejor para ellos mismos y su negocio. Por muy buenas palabras que tengan hacia sus empleados, por muy buenas intenciones y por mucha camadería que crean que hay. Los negocios son los negocios. Es como intentar ser amigo de tus hijos, cada cual que ocupe su lugar y después ya hablamos.

Ahora, está claro que se pueden hacer las cosas bien o mal. Y los empresarios son los que deciden eso.
Por mucho que luches por tu puesto de trabajo, no vas a luchar más que tu jefe por su empresa, y si esa ecuación no está así ordenada, es cuando vienen los problemas.
Siempre se critica a los jefes porque pensamos que podemos hacerlo mejor; y joder claro que muchas veces es así, pero eso no quita que ser empresario tenga sus riesgos.

No voy a entrar a debatir si ser empresario es mejor, o lo es ser un obrero, porque ni me apetece ni quiero dejar clara mi postura.
Lo que sí quiero hacer llegar es que en el momento que un superior se lo cree por el mero hecho de haber montado un negocio, es orgulloso como para no aceptar sus errores y pedir perdón, tan altivo que no es capaz de ver más allá de su nariz, y tan soberbio que aún no llevando razón, se crea en su posesión, entonces es ahí cuando uno ya ha de tener claro que ni merece la pena el tiempo invertido, ni haber luchado, ni seguir ahí sería acertado.
Lo mejor en mi opinión es coger la puerta y cerrarla bien fuerte desde fuera, pero con educación.

Porque nadie va a luchar por ti lo que tú no seas capaz de pelear. Y porque aunque haya muchos que se empeñen en lo contrario, los trabajadores tenemos derechos.

repaso de un año lleno de emociones :)

Quedan horas del 2015. Por primera vez en mucho tiempo no quiero que termine un año. He intentado estirarlo al máximo,  parece mentira que el año se acabe. Si pienso dónde estaba el día 1 de enero, y todo lo que pasaba por mi cabeza, mis miedos, mis dudas, mis angustias. Pero al final la nube se fue disolviendo.

A grandes rasgos puedo decir que ha sido un gran año. He tenido días grises, pero los menos, muy pocos. Lo que más he tenido ha sido estabilidad, algo que no poseía desde hacía tiempo. Tranquilidad, quietud, calma, paz interior. Todo muy zen la verdad. Lo necesitaba y lo he buscado como agua en el desierto. Han sido 365 días llenos de cosas buenas; he viajado todo lo que la economía me ha permitido, me han publicado algunas cosillas, sigo formándome en lo que más me gusta del mundo mundial, la sexología; he compartido buenos momentos con buena gente…

Aunque intente pensar en cosas malas no me salen. Tengo un montón de recuerdos pero todos son positivos: cumpleaños con la famili; excursiones con los enanos; conciertos de amigos y conocidos; Amsterdam, los coffee, los paloselfis, los golpes con la cámara, jajajaja; Donosti, sus playas, sus rincones, sus pintxos, sus licores, sus caminar de un lado a otro, sus fotos, sus más fotos, sus Mari Carmen!!, su montaña rusa que engaña; Plasencia, el pájaro azul, Monfragüe, las vistas, los sudores subiendo montañas; aire fresco y renovado en Madrid con muchos cambios e ilusiones; Vellisca, amigos de siempre, risas, reencuentros; sol, calor y playa, el azul de Xilxes, el olor de los barros de Murcia (el olor era ascazo puro, pero nos reímos tanto!), Almería y sus calas, sus playas nudistas pero que no, sus cockteles bajo la luna y al lado del mar; conciertos entre ellos el gran Rosendo; reuniones familiares; quedadas con compis de uni, máster, módulo, insti, con los amigos de toda la vida, ver a mi mexicana de adopción dos veces este año!, recordar buenos momentos de antaño; copichuelas de vez en cuando, comilonas más a menudo; besitos de Dante, mordiscos de Dante; ilusiones cumplidas, ver a tu gente feliz, ver que se cumplen sus sueños de trabajo, independencia, mejora salarial, hijos, salud; descubrir misterios del universo, de la antigüedad, alimentarme con programas como Órbita Laika; leer mucha literatura erótica, descubrir que la sexología no es un invento reciente y que en realidad todo ya estaba inventado; seguir conociendo otras realidades, aprender cada día de mi trabajo. Y una cosa muy importante, que dejo para lo último, descubrir que me aguanto a mí misma, que puedo estar en la más absoluta soledad y no morirme de angustia, mientras pinto mandalas y vuelvo a la infancia, o escucho música hasta aprenderme las letras, o me pongo a bailar con mi gato hasta que me muerde porque se quiere ir, o simplemente tocarme el higo con mucho gusto sin hacer absolutamente nada más.

Dentro de mis objetivos para 2015 he cumplido muchos, no obsesionarme con las cosas, no tener ira, discutir lo menos posible, no preocuparme por quien no se preocupa por mí, dar importancia a las cosas que realmente la tienen, relativizar las cosas, contar hasta 6 antes de hablar (esto me cuesta mucho, pero en ello estoy), disfrutar cada momento, hacer lo que realmente me apetece, no enfadarme por tonterías, ver el lado bueno de las cosas y de la gente, porque aprendo hasta del que no tiene nada que enseñarme, seguir en Yoga y esforzarme todo lo que pueda, aprender a traducir lo que mi cuerpo me cuenta, no llorar! con lo llorona que soy, es impresionante lo bien que llevo esto de no llorar por todo, no sabéis lo reconfortante que es, no darle vueltas a un tema hasta el infinito, ser generosa con lo que puedo y tengo a mi disposición.

Evidentemente no todo es de color morado, claro que en 365 días no puede ser todo paz y amor, externamente a mí han pasado muchas desgracias, a gente de este mundo que no conozco pero también a conocidos y amigos. También he notado cierto distanciamiento en general, quizá por decisión propia, quizá influye mi manera de ser independiente, quizá que a veces meto la pata con mis discursos y palabras, o porque cuando me pongo en modo troll soy insoportable, quizá se sienten ofendidos por algo que yo no he visto todavía, quizá sean pajas mentales mías. Antes me esforzaba mucho por no perder lo que tenía, porque lo valoraba y lo apreciaba. Pero por el bien de mi salud metal decidí recorrer un camino, y ese camino mayoritariamente lo haría sola, con un montón de sillones para quien quisiera montarse y viajar conmigo, repartiendo tickets para quien le apeteciera un paseo, una aventura o un acompañamiento, pero sin atosigar a los viajeros, sin estar encima de ellos, sin que sintieran obligación de nada. Y me va bien así, la verdad, los compromisos agobian a la gente, mejor sentirte libre de compartir tiempo y espacio con quien te dé la gana.

No sé si la felicidad es un objetivo absurdo como oí una vez, donde el hecho en sí de desearlo hace que te agobies por no conseguirlo. No estoy de acuerdo. Yo quiero ser feliz por encima de todo, y esa felicidad se consigue de muchas maneras, y en ese camino estoy. Me alegran las alegrías de los demás, tengo la suerte de no ser envidiosa, cualidad que más detesto en el ser humano; sé que analizo todo demasiado y que le doy tres vueltas a las cosas, pero también me gusta pensar que no hay una verdad absoluta, y que la razón no es más que un punto de vista. Siempre he defendido al que creí más indefenso, intento ponerme en las pieles de otros aunque a mí no me afecte lo más mínimo, porque siempre tengo presente que cualquier día eso que le pasa a ese que no conozco de nada, me puede pasar a mí. Y mis miedos, mis complejos, mis defectos, que son muchos, tenerlos presente para no perder el norte, para aceptarlos y mejorarlos en la medida de lo posible. Sé que por el camino se pierde mucha gente, que las cosas no salen como uno a veces quiere, pero no creo que una persona se pierda para siempre, simplemente está en modo ausente hasta que el tiempo decide volver a ponerlo en tu camino.

No sé qué me deparará el 2016, por un lado hay algo dentro de mí que me grita que será un buen año, por otro tengo miedo de no cumplir con los pocos objetivos que tengo, pero al menos nunca podré reprocharme que no lo intenté, porque darme por vencida es algo que no quiero hacer nunca. Pase lo que pase intentaré estar preparada, para la tormenta, para la quietud, para lo desconocido y lo extraño. Y si hay una cosa que tengo ganas que llegue es verle la cara a mi nuevo sobrinx, pero quedan 183 días para que eso llegue. Y no quiero perderme ni uno solo de ellos.

 

imagen descriptiva de cómo esperar a la vida que llega

Anteriores Entradas antiguas

en estos años…

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 459 seguidores

lo que se lee

pasaron por aquí

  • 12,208

RSS novedad

  • Si a día de hoy te llamas feminista, lo que vengo a decir no te va a gustar.
    Allá por el año 2000, cuando contaba con 16 años, yo me consideraba feminista. En aquella época conocí a Carol, una estudiante con ideas sobre política bastante claras y afines a las mías. Ella era feminista y si rebusco entre mis conocidas tampoco había nadie más. Al menos declarada. Lo común por aquél entonces era oír […]

publicaciones por fechas

mayo 2017
L M X J V S D
« Nov    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  
A %d blogueros les gusta esto: