The 36 year old virgin

SINOPSIS

De célibe adolescente de la Biblia a lesbiana post-adolescente, Skyler, ahora trans-masculino y casi maduro, siente que se perdió algo durante su juventud: Sexo.

 

El pasado jueves 8 de febrero, @ValerieTasso puso en sus redes sociales un pequeño concurso que sorteaba entradas dobles para el Festival de cine erótico que se iba a celebrar en el Círculo de Bellas Artes, “La Boca Erótica Fest”.

Yo probé con varios tweets, y resulté una de las ganadoras. Tampoco creo que participase mucha gente, pero me hizo ilusión.

Así que el viernes me fui a una sesión de cortos, donde participaban, entre otros, “The 36 year old virgin”. De todos los que vi fue el que más me gustó. Era un pequeño documental sobre la vida de un chico trans (chico que nace con genitalia femenina, que no significa que nazca en un cuerpo equivocado, pero eso en otro post), y que hablaba del concepto de virginidad.

Bueno en realidad tocaron muchísimos temas que en un rato os contaré. Se debatía en el vídeo sobre si virginidad tiene que ver con penetración. El protagonista se operó los pechos para no desarrollarlos, y su aspecto es masculino, pero sus genitales los dejó tal cual. Lleva años con una fantasía: ser penetrado por un chico.

Nos acerca a su vida contándonos anécdotas y cómo vivió su infancia, prácticamente sumergido en una secta. Cuenta que siente como si nunca hubiese tenido sexo de verdad, es decir, del que se hace, amatoria. Porque teniendo vagina es como si sólo pudiese perder la virginidad siendo penetrado. Le acompañan más personas que cuentan sus experiencias. Por supuesto hablan de masturbación, de transexualidad, de fantasías… No te voy a comentar cuál fue el desenlace, por si tienes ocasión de verla.

 

Pero vamos a hablar de todos esos conceptos que salieron en el corto. Primero, como eje central, la virginidad. Yo cuando he dado clases a chavales/as en institutos siempre preguntan lo mismo: ¿Duele la primera vez? ¿Cómo sabes que ya se ha roto el himen? ¿Te puedes quedar embarazada la primera vez que tienes relaciones? A lo que yo les respondo a la gallega: ¿cuándo pierde una chica lesbiana la virginidad? Silencio. Alguno se atreve con sus propias teorías: cuando la follan con un consolador. Y todos ríen. Otros dicen que cuando les meten la mano. O cuando se rompe el himen. Es curioso, siempre el concepto de introducir algo en la vagina para perder la virginidad. También les suelo hacer otra pregunta ¿Pensáis que sólo hay una primera vez? ¿Qué pasa con la primera vez que nos mira ese otro con deseo? ¿Qué ocurre con nuestro primer beso? ¿Y con nuestro primer abrazo? Parece que a eso no se le da tanta importancia ni se contabiliza.

Otro concepto que salió fue el tema de la masturbación. Hay personas que creen que la masturbación es para cuando estás soltero. O para cuando ya no tienes ganas a tu pareja, o pierdes cierto interés. Hay personas que dejan de masturbarse aún gustándole, cuando tienen pareja porque el otro cree que es deslealtad. Otras personas se masturban para conseguir un fin: relajarse, durar más en un coito, aburrimiento, autoconocimiento… motivos hay tantos como humanos. Yo me planteo unas dudas, si eres de los/as que se ha masturbado en bastantes ocasiones, ¿por qué renunciar a ello teniendo pareja? ¿Crees que es un síntoma de que algo no va bien en la relación? ¿Y si descoitalizamos un poco y metemos la masturbación como práctica del ars amandi en nuestros juegos eróticos? Entre la oleada de puritanismo que vivimos y la otra ola de normativizar todo, parece que hoy en día te tienes que masturbar, conseguir 4 orgasmos y ser la persona más activa del mundo. Para nada. Cada uno/a con su cuerpo tiene la libertad absoluta de hacer lo que le plazca, y si dejamos de hacer lo que otros quieren que hagamos para hacer lo que realmente nos apetece, es muy probable que suframos menos.

En el corto hablaban también de fantasías. ¿Crees que todo el mundo las tiene? ¿A qué llamas fantasía? ¿Deberíamos hacerlas siempre realidad? ¿Qué siento si al mantener un encuentro erótico con mi pareja estoy pensando en el vecino del quinto? Evidentemente la biografía de cada uno/a es importante, la educación, los valores. Pero es legítimo que cada cual fantasee con lo que le dé la real o republicana gana (citando a mi querido Marcos Sanz). En tu fantasía los límites los pones tú, tú eres quien te autocensuras o te autocastigas por tener pensamientos que no van a ningún sitio. La mente es lo más libre que tenemos, y no deberíamos ponerle acotaciones ni restricciones.

Hubo una cosa importante mientras masturbaban al protagonista, que iba haciendo sin ser muy consciente de ello: la respiración. Es una técnica para relajarse. Para una chica a veces lo primero que se introduce en la vagina es un tampón. ¿Recordáis la primera vez que os pusisteis uno? Yo sí. Me empeñé que eso tenía que entrar, pero cada vez que se acercaba la punta del tampón notaba como se cerraba mi vagina y no era capaz de introducirlo más. Entonces empece a respirar, y a no pensar demasiado en ello, incluso recurrí a alguna escena que me excitara un poco, pensando que con el propio lubricante podría introducirlo mejor. Tras varios intentos, lo conseguí. Y como yo un gran número de mujeres que usan tampones. Y qué pasa si os digo que ya teniendo experiencia en esto, pasados muchos años, cuando decidí probar la copa lunar (menstrual) me sentí un poco tonta porque me vi a mí misma con 14 años intentando ponérmelo y que no había forma de que eso se acomodara. Sobre todo al sacarla. Como todo en la vida, la práctica te hace sabio. Y relajar los músculos es algo fundamental.

Por último, quiero tocar un tema que a mí personalmente me parece básico en un encuentro: los abrazos. Muchos/as ya sabéis que hace poco confesé mi pequeña adicción por este gesto, (aquí). En el corto hay un momento en el que el protagonista le pide a su amiga que le abrace para sentirse más reconfortado. Hace poco me planteaba una duda, no sé si existencial, pero sí curiosa cuanto menos. Muchas veces, en páginas webs, revistas o soportes digitales, donde dicen que hacen sexología, (casi siempre bajo el prisma de salud sexual y el biopsicosocial), te dicen cómo conseguir mejores orgasmos, o muchos orgasmos, o mucho placer, o te hacen un recuento de las veces que disfrutas, y estadísticas de las veces que se folla a la semana, (¿qué entenderán esas encuestas por follar?), pero nunca he leído nada sobre los abrazos. Nunca he visto un reportaje que hable de lo reconfortante que puede ser en un momento delicado: cuando la erección baja y el chico se siente mal por ello (¿crees que durante una relación erótica hay que estar empalmado constantemente? o mejor aún, ¿crees que para disfrutarla has de estar empalmado constantemente?), o cuando ella quiere llegar a ese orgasmo que tanto anhela y no puede, o simplemente porque cuando terminas el acto en sí te apetece expresar tu gratitud, o tu cariño. No a todo el mundo le gusta el contacto cuando ha tenido un orgasmo, a veces cada cual necesita su tiempo de que vuelva todo a su ser. Hay que respetar las formas masculinas y femeninas de relacionarnos, y de expresarnos, pero es verdad que llama mi atención ver cómo la gente reacciona ante un abrazo que no se espera. Algunas personas se sienten incómodas porque no es algo que hayamos pactado entre nosotros como algo habitual. Otras, se imaginan que es un síntoma de enamoramiento, o de necesidad. Algunos evitan ese gesto porque piensan que tú vas a creer que les gustas más de lo que deberías. (Sí, esto de no saber lo que quiere/piensa el otro es complicado). Algunas personas relacionan el abrazo como algo muy íntimo, como algo que sólo se expresa con la gente más cercana. Para otros es un vínculo que si nunca se creó de pequeño, no se va a dar de mayor porque es raro o incómodo. Confundir sentimientos es algo habitual, dar por hecho que lo que nosotros pensamos o sentimos es lo que le pasará al otro/a.

Al final termina el corto con un abrazo colectivo de todo el equipo, y te hace sentir que eso es lo realmente importante de todo lo que has visto en los minutos que ha durado. Enhorabuena a Skyler Braeden por ser tan valiente, por mostrarnos tanta humanidad, por hacernos sentir que la vulnerabilidad y la fragilidad es algo poético. Y gracias al equipo de la Boca Erótica por dar visibilidad a este tipo de cine, que por desgracia no llena salas, pero te llena el corazón de amor.

 

 

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Pero en realidad soy más rosa de lo que me gustaría

(Vienes de aquí)

Hay oponentes duros, y saben jugar muy bien. Y van aniquilando a peña por donde pasan. Cuando matas gente te dan monedas para comprar cosas o aumentar tu fuerza y energía. También encuentras compañeros que te echan una mano, te ayudan cuando estás perdida, o te dan armas directamente. Sí, porque también hay armas. Cada uno usa las que cree que son mejores, o con las que se siente más cómodo. Creo que el porqué de lo mal que se me da esto es porque en esencia soy pacífica, y yo no voy matando gente, al menos no directamente. De hecho, hasta hace poco no tenía armas disponibles (hay que desbloquearlas), y las que tengo no sé usarlas o no me entero de cómo van o cuándo utilizarlas.

Es verdad que cuanto más juegas más vas aprendiendo, pero reconozco que juego poco. Hace no mucho en el menú de inicio, en la zona donde se guardan los méritos, las monedas, la ropa para el personaje, las armas, etc, vi que había balas de plata. Yo siempre había creído que las balas de plata son para matar licántropos, hombres lobo. Así que pillé la pistola y me fui de aventura. Después de andar bastante, y jurar que había pasillos por los que ya había pasado, me salieron una manada de ellos, y no lo dudé un instante. Les disparé a todos los que me asaltaron. No quedó ni uno. Era supervivencia, o ellos o yo. Y me quedaba poca vida por un personaje que me confundió haciéndome creer que era amigo y en un descuido me clavó un puñal. Qué cabrón. Lo que no sabía era que al matar a los hombres lobo me dieron vida extra y fuerza +1. No sé qué cojones significa, pero +1 siempre es mejor que -1.

El primer día que jugué me dieron como mérito una llave con forma de triángulo. Me la guardé porque no sabía qué significaba ni para qué usarla. A los días encontré una puerta con un símbolo como el de mi llave, creía que había encontrado la salida, pero no podía ser, porque llevaba muy poco jugando. Metí la llave en la cerradura, le di una vuelta y la puerta se abrió. Entonces crucé al otro lado y me vi en el mismo sitio de antes pero ahora el laberinto no era negro y blanco, era naranja. No he encontrado ninguna otra llave todavía, y no sé qué significa que todo esté naranja, pero no me disgusta.

Hace poco vi otra puerta, intenté abrirla con la llave del triángulo, pero esa no encajaba. Luego me di cuenta que el símbolo era diferente, aunque no se distinguía bien, parecía una pica. Estoy buscándola, pero de momento no he encontrado nada. He mirado en foros y por lo visto hay bastantes puertas, las cuales se abren con llaves que te vas encontrando. Aunque un chico dijo que una tercera persona le dio directamente una llave y pudo entrar en una puerta que encontró. Cuenta que se metió como en otro nivel, todo de color rojo, pero no como yo que era el mismo laberinto pero de otro color, sino que era diferente, y que como no entendía nada y no le estaba gustando demasiado, retrocedió y se volvió al laberinto. Aseguró que esa no era la salida.

En el foro había una discusión muy activa por una llave que abre una puerta a un mundo verde. Había gente que decía que era la salida, y otros que era una trampa. No quise leer mucho para no desvelar el final del juego (si es que era ese), lo malo que no recuerdo cómo era la llave de la que hablaban.

 

Tengo un TOC. Tengo varios. Pero os cuento el que tiene relación. Por eso casi nunca empiezo un juego nuevo, ya que si empiezo lo tengo que terminar, tengo que llegar al final. Rescatar a la princesa, eliminar al malo entre los malos, reunir las 7 bolas, resolver el scape room, no morir eliminada por las minas, llegar al último nivel del restaurante, o conseguir poner la última pieza del puzle.

Quién me mandaría a mí meterme en esto. Bueno nadie lo hizo en verdad, fui yo sola, que no pude resistirme. Yo sigo perdida, no veo ni de cerca la salida. De momento no me importa, me estoy divirtiendo mucho. Lo que no quiero es perder demasiado tiempo ahí, ni dar muchas vueltas, ni caer en las mismas trampas una y otra vez, ni cruzar la salida echa pisto llena de heridas. Que tengo TOC pero no soy masoca, y si me rayo, desenchufo el ordenador y hasta luego Mari Carmen.

 

Continuará

 

Resultado de imagen de puerta entreabierta

Yo quisiera ser más azul…

De pequeña me gustaba mucho jugar a las cartas. Jugaba con mis amigas del pueblo en las frías tardes de invierno, al calor de la estufa o del brasero, con el mantel sobre las piernas. También me gustaba jugar con mis padres. Como nací tarde, mis hermanos estaban a su aire cuando yo demandaba jugar, y mis padres cuando podían o no estaban cansados, jugaban conmigo.

También jugaba sola. He jugado sola la mayor parte de mi infancia. Aprendí a hacerme solitarios. Sigo hablando de cartas. No soy capaz de recordar ahora ninguno, pero tengo el bagaje de poner un montón de cartas boca abajo y tener que ir dándoles la vuelta, no sé en qué orden, y algo hacía con las cartas que salían.

A lo que más me gustaba jugar era al chúpate dos (ahora se llama UNO). A burro, a cuadrado, al cinquillo, a la escoba. No me iba ni el tute (no hago el chiste), ni la brisca, ni por supuesto el mus.

A veces, con bastantes amigos, jugábamos al mentiroso. Lo odiaba. Se me daba fatal. Perdía siempre. Me cazaban al vuelo. Mi voz podía mentir, pero mi cara no. Me sigue pasando. Intento no cometer sincericidio, pero no puedo evitar ser honesta.

En la uni jugábamos horas y horas, clases y clases, a polis y cacos, y a pueblo duerme. También había que mentir. Alguna vez conseguía engañarlas, y creo que gané un par de veces, pero en general también me pillaban. Después llegó el póker. Me entretenía muchísimo, me divertía un montón. Nos dio fuerte una época. Jamás gané. Casi nunca pasaba de quedar 5ª o 4ª. Me olían los faroles con sólo mirarme.

Ahora ya no juego a cartas. Ahora me he metido a jugar a un juego virtual de rol al que nunca había jugado. Es como una especie de laberinto, todo con paredes altas, negras y blancas. Con un montón de caminos posibles. Tú juegas en primera persona, y tienes que tratar de buscar la salida, eso es lo que te dice al iniciar el juego, pero yo todavía no la he encontrado. Por los caminos hay cruces que muchas veces no llevan a ningún sitio, y tienes que deshacer lo andado. Te encuentras a un montón de gente por ahí, y a veces hay como pruebas. Pero yo no las entiendo mucho. Hay diferentes personajes: cazadores, asesinos en serie, zombies, hombres lobo, vampiros, sicarios, doncellas, guerreras, super héroes y heroínas, personajes de bosque como duendes o ninfas, que es la que yo elegí.

Empecé a jugar sola, pero a medida que vas consiguiendo méritos puedes añadir gente a tu círculo. Aunque es sólo como medida de apoyo, ya que se supone que tu fin es salir sola de ahí, o eso creo. Según jugaba y pasaban los días, ibas viendo a los que tenían mucha soltura, y notabas que llevaban mucho tiempo practicando, jugaban de forma natural. El problema de este juego es que no hay normas, ni reglas. Todo va a depender de tu/s oponente/s. No hay un número determinado de jugadores, van de 2 a infinito. Tampoco se sabe muy bien quién es tu amigo o tu enemigo. Creo que eso es lo más importante, el rol que desempeñes hará que cambien las posibilidades del juego; me recuerda un poco a los libros esos que cuando llegabas a una página podías elegir entre dos, y según elegías pasaba una cosa u otra. Yo cuando ya me cansaba de leer arriba y abajo me leía el libro sin hacer ni puto caso a las normas y me enteraba incluso más.

Reconozco que después de llevar un tiempo jugando me he dado cuenta que no tengo ni puñetera idea. Creo que la cosa va de mentir también o de ocultar. Y ya os he dicho que para esos juegos soy malísima. Hay días que digo, ¡a la mierda!, ya no juego más. Pero hay gente que se empeña en jugar conmigo. Y yo me animo, y entonces vuelvo a no saber mentir, y me pillan, y pierdo. Y algunos oponentes que en principio parecían amigos en realidad son del bando contrario, y me eliminan, me matan por despistada. Y otros me dejan tocada, pero no hundida. Y otros me dan vida extra, y se agradece. Y otros hacen trampas y me adelantan posiciones. Y a veces tiro los dados (te digo que este juego es muy raro) y caigo en la casilla de la posada y tengo que esperar a que me vuelva el turno.

Lo bueno es que un juego es un juego. Y sirve para divertirse, y el rato que juegas pues a pasarlo bien. Y aunque te maten no deja de ser de una forma virtual, tú sigues con tu vida como si nada. Bueno más o menos. Lo que sí hace el juego es que si te matan tienen que pasar 24 horas hasta que puedes añadir de nuevo a tu personaje, y que no empiezas desde el principio, si no ya te digo yo que no jugaba ni Robe.

 

Continuará

 

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